Las supersticiones y mitos detrás de las más tradicionales recetas mexicanas

Las supersticiones y mitos detrás de las más tradicionales recetas mexicanas

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Siempre he pensado que durante el mes de septiembre no solo debemos festejar la Independencia de México, sino que también debemos darnos la oportunidad de disfrutar todas las cosas buenas que tenemos a nuestro alrededor en este bendito país. Nuestra gastronomía, sin duda, es una de ellas pues merecidamente se ha ganado el título de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Pero detrás de cada uno de nuestros platillos tradicionales, hay una historia, una leyenda, un mito o una superstición y en conjunto forman parte de nuestro acervo cultural. Han pasado de boca en boca entre generaciones, siendo nuestras madres y abuelas las que han logrado conservar tan magnífica tradición.

La tortilla: si se infla estás pensando en casarte

Tortillas

Hoy en día quizá, poco se acostumbra ya el enseñar a las hijas a hacer tortillas a mano, pues la conveniencia de comprarlas en tortillerías o en los comales le ha ganado terreno a esta práctica. Pero en las comunidades rurales es aún una costumbre el tortear diariamente para la comida del día.

Pero hacer tortillas a mano, y que salgan perfectas, es un verdadero arte que va desde la nixtamalización del maíz, el amasado, el darle forma y la cocción. Un proceso que requiere de mucha práctica, siendo una buena señal de que saldrán con la textura adecuada el que se inflen al voltearlas.

Sin embargo, nuestras madres y abuelas siempre dicen a las adolescentes y jóvenes, que cuando se inflan las tortillas, es por que estás pensando en casarte. Y mejor aún, es señal de que tu suegra está de acuerdo con el enlace y sinónimo de que tendrás una familia unida.

El mole: se corta si lo mueves en sentido contrario

Mole

En México tenemos una gran variedad de moles: el negro oaxaqueño, el mole blanco o de novia, el mole verde, el mole amarillo, el coloradito, el mole rosa de Taxco, el chichilo, el mole almendrado, el manchamanteles y el que es por excelencia el plato más representativo de México: el mole poblano.

Habiendo crecido en el estado de Puebla, me ha tocado en una gran cantidad de ocasiones ver a las cocineras tradicionales preparar este manjar. Si bien varían algunas cantidades, algunos ingredientes y tiempos, hay algo que nunca cambia: el mover el mole siempre en el sentido de las manecillas del reloj.

Dicen, ellas, quienes han recibido la enseñanza de generaciones, que si lo haces en sentido contrario el mole se corta. Desde luego, es algo que no hemos visto, pero si hay algo de sentido en ello, es que batir el mole requiere paciencia y esfuerzo, y asegurarse de que los ingredientes se integren bien. Al hacerlo siempre hacia el mismo lado, ayuda a mantener el ritmo y a lograr este objetivo.

Una salsa: saldrá picosa si estás enojado

Salsa

Las salsas mexicanas son tan únicas como la persona que las prepara. Aunque la idea detrás de su preparación es muy similar y hay muchísimas recetas, todos las personalizamos a nuestro gusto y al de nuestra familia: un poco más de tomate, un poco menos de chile, un toque de cilantro, los chiles tatemados o frescos y el misterio detrás de la cantidad en una pizca de sal.

Quizá por que sea verdad o por que se trate más bien de una lección de vida, en las cocinas mexicanas siempre se ha dicho que si estás enojado tu salsa saldrá muy picosa. Y es que, estar de mal humor en la cocina puede traer muchas consecuencias, como el confundir ingredientes o cortarse con un cuchillo. Quizá, la que menos preocupe es esa: que la salsa se nos pase de picante.

Los tamales y los culpables de que no esponjen

Tamales

Los tamales son un verdadero fenómeno en México, y son una de las grandes muestras de la diversidad de nuestra gastronomía; los expertos en ella afirman que a lo largo del país hay más de 5,000 tipos de tamales. Al ser un plato tan tradicional, no podía quedarse sin algunos mitos y supersticiones en forma de consejos de la abuela a la hora de prepararlos.

El proceso de preparación de los tamales no es demasiado complejo, pero si es tardado, tanto para la preparación de la masa, de los guisos y la cocción final, misma que pareciera depende de una suerte de factores:

  • Se dice, que hay que taparle los oídos a la olla tamalera o tecontamalli, para que los tamales no escuchen los chismes de la cocineras y se cuezan correctamente. ¿Y eso cómo se hace?, amarrando un par de hojas de maíz o totomoztle a las asas de la olla.
  • Mejor hacerlos de buen humor, o se apelmazan. Y nada de tristezas, o saldrán salados.
  • Echarles la bendición nunca está de más, una costumbre que nos demuestra el fuerte apego a las creencias religiosas en nuestro país.
  • Ahora bien, si no se han cocido después de varias horas, hay que bailarles y ponerles música alegre, y si nada de lo anterior funciona, es posible que una de las cocineras esté embarazada, en el entendido de que los tamales al igual que los niños son chiqueones.

Las claras de huevo: solo suben si tienes energía positiva

Huevos

Nos parece que no hay madre mexicana que no haya puesto alguna vez a sus hijos a batir las claras de huevo a punto de turrón, mismas que al igual que el mole, hay que batir en el sentido de las manecillas del reloj de manera constante. Lo del ritmo, y el no dejar de batir tiene un verdadero motivo, lo que no lo tiene es que se diga que las claras de huevo no suben si traes mala vibra.

Ahora que, si alguna vez te ha pasado que no suban, seguro no ha sido ésta la causa; lo más seguro es que o el tazón no estaba completamente limpio, o bien, cayó sobre las claras un poco de yema de huevo. Eso sí, si estás enojado, te causará más frustración el tiempo que requiere batir las claras a mano.

Un chocolate espumoso: la verdadera prueba de que estás listo para casarte

Chocolate Caliente

Saber preparar un buen chocolate espumoso es motivo de orgullo, pues dominar la técnica con el molinillo requiere de buena práctica y esmero. El saber hacerlo, al igual que con las tortillas, demuestra que has desarrollado habilidades y conocimientos y quizá, sea por eso, que siempre se nos diga que si sabes hacerlo, estás listo para casarte.

Imágenes | Pixabay, El Claustro, David Boté Estrada

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